Mi primera impresión al llegar a la ciudad ha sido que, efectivamente, ya no es una pequeña urbe, sino una ciudad, capital de provincia en toda regla. La estación de trenes es todo un centro comercial y, en general, la ciudad me recordó bastante a Zaragoza.
Para este viaje he contado con la compañía de prácticamente el mismo grupo que estuvo conmigo en la Noche en Blanco, toda una suerte, porque están casi tan locos de atar como lo estoy yo y más o menos nos entendemos:
¿Que qué hay para ver en Salamanca? Me parece que algo os falla si no sabéis qué hay en esta ciudad, pero en fin, si no os lo contase no haría el artículo de hoy (jejeje)
Salamanca tiene una parte monumental impresionante y que gira (en gran medida) en torno a su Universidad (una de las más antiguas de España, si no la que más, siendo de 1218 el documento más antiguo que la hace referencia) Por otra parte, la Plaza Mayor de Salamanca es de visita obligada:
Un sitio interesante de visitar (a 2€ para los estudiantes) es el convento de San Esteban. No me meteré en rollos de estilo porque no soy profesor de Arte, pero os dejo con algunas fotos para abrir boca:
Por otra parte, este fin de semana ha habido una concentración de vehículos antiguos (coches y motos) en Salamanca. Aparte de decenas y decenas de fotos de vehículos varios he grabado un vídeo con una actividad que promocionaba una autoescuela salmantina aprovechando la coyuntura: Volcar un coche para descubrir lo fiables que son los cinturones de seguridad. No sé cómo se vería desde fuera, pero desde dentro del coche esto es lo que pasó:
Muy divertido. Muy doloroso.
Por las calles: Seat 600 y coches aún más antiguos, mezclados con modernidades varias:
Más cosas. Obviamente, uno no puede ir a Salamanca y olvidarse de buscar la ranita de marras, sí, esa que dicen que si la encuentras aprobarás tus exámenes y terminarás la universidad... Pues yo ya la he encontrado tres veces oiga... Debe ser que es sólo una leyenda, ya que, según nos dice la señorita Wikipedia, en realidad es un sapo y simboliza la lujuria que conduce a la muerte, ahí es nada. También, si nos ponemos tontos, podemos buscar el astronauta de la catedral nueva:
Aparte de la zona monumental también puede uno irse de museos. En nuestro caso seleccionamos dos: La Casa de Lis y el Museo de la Historia de la Automoción.
La Casa de Lis es un palacete construido en 1905 sobre la muralla de la ciudad que alberga una extensa colección de objetos de Art Nouveau y Art Decó. La única foto que os puedo mostrar es de la casa desde fuera, ya que en la recepción se quedan con tu cámara de fotos y te vigilan durante todo el recorrido para que no tomes ni una miserable fotografía. Lamentable. Más lamentable aún cuando en los carteles que te onforman en cada sala contienen errores de bulto:
Por otra parte, el Museo de la Historia de la Automoción (situado justo enfrente del anterior), te deja hacer fotos, las que quieras y como quieras, eso sí, apoquinando un euro por cámara. Euro que pagué gustosamente. Si te gustan los coches antiguos tanto como me pueden gustar a mí vas a disfrutar mucho de este museo, si no... Bueno, es interesante igualmente:
Por último, puedes visitar las catedrales de la ciudad, la nueva y la vieja, de las que, pese a no estar permitido las fotos con trípode, conseguí tomar algunas fotos medio decentes:
En fin, después de un "duro" día de visitas y paseos, si te quedan fuerzas, siempre puedes salir de fiesta por los locales de la ciudad. Allí, con un poco de suerte, puedes conseguir una copichuela por 2 € o puedes acabar tomándote un mojito al lado del casco de Darth Vader:
Bueno, eso es todo por hoy, para otro día más sobre esta ciudad. Un saludete.